Encontrar una buena escuela no es tan difícil como encontrar un unicornio azul, no es imposible, no forma parte de los sueños. Creo que no es una utopía, que es posible hacerlo (porque de hecho las hay.)”.
Marcelo Bianchi Bustos

¿Hay algún modelo de institución que podamos tomar como respuesta para todos los problemas? ¿Hay un formato de escuela establecido para resolver nuestras crisis? ¿Es un único formato, o se trata de múltiples criterios que cobran distinta vida en cada establecimiento? ¿Qué significa pensar en escuelas que sean buenas para cada uno de nosotros y buenas para el conjunto de la sociedad? ¿Cómo se conjuga la heterogeneidad y el respeto, con la fragmentación y los problemas de distribución de la cultura en una sociedad injusta?

Para dar respuestas a estas preguntas comenzamos a investigar qué piensan otros autores sobre “una buena escuela” y armamos este decálogo que da cuenta de tales ideas y las retomaremos a lo largo de nuestra investigación.

Una buena escuela es:

- Un centro social, preocupado ante todo por educar en ciertos valores y organizar la conducta de los futuros ciudadanos para evitar la violencia y el conflicto en sociedades crecientemente desiguales

- Un lugar de aprendizaje, estrictamente vinculado con la instrucción cognitiva, dominado por el saber experto, la multiplicidad y riqueza de recursos didácticos y la idea de innovación permanente.

- Inclusiva, y no expulsora, como es hoy.

- La que propone relaciones democráticas: entre los distintos miembros de la comunidad educativa, con el conocimiento, en su organización, etcétera.

- La que enseña y que abre posibilidades hacia el futuro, que transmite mucho, “cosas valiosas”, “conocimientos actualizados”, con herramientas adecuadas, con instrumentos que permitan explorar, inventar, descubrir y dar cabida a la creatividad y a la libertad.

- La que tiene la capacidad de dar al los alumnos los instrumentos básicos para la cultura y formación integral. Que sus objetivos no sean solo combatir el analfabetismo, sino darle al niño las herramientas necesarias para lograr su realización.

- El lugar de diálogo entre generaciones en torno a los saberes y se constituye como lugar de relación. La relación entre los actores pedagógicos es el tejido fundamental de la vida escolar. Es allí donde el trabajo con otros, la discusión, la toma de decisiones sobre qué enseñar, cómo enseñar con que mirada epistemológica, cobra sentido.

- La que educa para transformar, la que forma comunidades de aprendizaje, en donde los docentes aprenden y reflexionan sobre su práctica.

- Aquella en la que el diálogo entre los distintos actores institucionales es fluido; una institución donde las cuestiones problemáticas son discutidas por los actores involucrados y no existe únicamente verticalidad en las decisiones.

- El ámbito donde varias fuerzas, como el lenguaje, los valores las expectativas y los hábitos, operan conjuntamente para expresar y reforzar la empresa del buen pensamiento.

NUESTRA HIPÓTESIS DE TRABAJO
A partir de armar este decálogo pensar que generando en el aula buenas prácticas matemáticas podemos ayudar a transformar la escuela y a pensar escuelas innovadoras. Es así como pensamos nuestra hipótesis de trabajo

“Las buenas prácticas matemáticas ayudan a transformar las escuelas”

Luego de realizar la investigación, hemos realizado esta propuesta: